LEXA

20 may. 2015

El Papa de Buenos Aires

En Lima, los cinco paises del Grupo Andino suscribian con la Argentina un acuerdo Comercial por mas de 2.000.000.000 de dolares y se adelantaba la presencia de 500 empresarios de los 5 estados iberoamericanos en la reunion, prevista para ese mes de junio, en Buenos Aires. En Londres, las desastrosas consecuencias del fracasado desembarco y las elevadas perdidas en Bahia Agradable alcanzaban difunsion publica, produciendo consternacion, incredulidad y reacciones contra el gobierno de Margaret Thatcher. La prensa inglesa definia la tentativa de establecer una cabecera de puente como "...un horror, un holocausto.. el dia mas negro de la flota britanica en el Atlantico Sur", sacudiendo a los habitantes con las informaciones y los detalles del sangriento combate, entre los que sobresalian la perdida de la fragata "Plymouth", los buques de desembarco "Sir Gallahad", -que se hundio luego de estallar la santabarbara, con grandes bajas- y "Sir Tristram" y las elevadas cifras de muertos y heridos. Estas noticias ese momento, calculado en 1.800.000.000 de dolares, en medio de la crisis economica, el retroceso de la producion industrial y la existencia de 2 millones de desocupados.
El jueves 10 culminaba, por la tarde, el programa de actos del "Dia de la Afirmacion de los Derechos Argentinos en las Malvinas", con una concentracion en Plaza de Mayo, en tanto se multiplicaban las acciones belicas en un perimetro de 60 kilometros alrededor de Puerto Argentino y las tropas britanicas se reagrupaban, bajo el frio, la lluvia y la nieve, preparando el asalto generalizado contra las posiciones argentinas. Ese dia partia, desde Roma, el Papa Juan Pablo II para su visita a la Argentina, a la que el diario de la Santa Sede, "L'Osservatore Romano", definia como una "...visita-relampago profeticamente por la paz".
Bajo un tiempo lluvioso y desapacible, el avion que transporto a Juan Pablo II, toco tierra en el aeropuerto de Ezeiza, poco despues de las 9 de la mañana del viernes 11 de junio, en medio de una inmensa multitud, que rodeaba a la estacion aerea, sus adyacencias y todo el recorrido que debia hacer el automovil especialmente preparado para el Santo Padres. Luego de besar al suelo y de recibir los saludos de los integrantes del gobierno y de la Iglesia, el Papa dirigio su primer discurso al pueblo argentino, en el que, entre otros conceptos, expreso que "...en este momento, la humanidad ha de interrogarse, una vez mas, sobre el absurdo y siempre injusto fenomeno de la guerra, en cuyo escenario de muerte y dolor solo queda en pie la mesa de negociaciones que podia y debia evitarla", enfatizando, luego, sobre "...el restablecimiento de una paz justa y honorable", suplicando "...la proteccion y consuelo Divino sobre cada persona y cada familia de la querida Nacion Argentina".
Acompañando por el fervor de las multitudes, que se volcaron a calles, plazas y lugares por donde el Santo Padre debia pasar o asistir a diferentes actos, el Sumo Pontifice recorrio los 35 kilometros entre el aeropuerto de Ezeiza y la Catedral metropolitana, en Plaza de Mayo, constatemente aclamado. Despues de la entrevista protocolar con el presidente de la Republica, sus ministros y los tre comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, el Papa saludo al publico desde uno de los balcones de la Casa de Gobierno y converso con niños, periodistas, empleados y soldados de guardia. Tras el oficio religioso en la Catedral y la segunda ocasion en que el Sumo Pontifice se dirigio a los argentinos, el ilustre viajero descanso unas horas en la sede de la Nunciatura, para presidir por la tarde, la gigantesca concentracion en Lujan, frente a la basilica, donde se renovaron los cantos, las aclamaciones y el fervor de la enorme multitud que lo celebro sin descanso.
El sabado 12, despues de la misa concelebrada con 120 obispos, asistidos por numerosos sacerdotes, ante el altar levantado frente al Monumento de los Españoles, Juan Pablo II emprendio el regreso al Vaticano, dejando al pueblo argentino emocionado por su presencia y por sus mensajes, henchidos del caracteristico espiritu evangelico y afectuoso, abierto y fraterno, de la personalidad del Santo Padre. En el otro extremo del mundo, en la dividida ex capital del Reich aleman, el presidente norteamericano recibia el repudio de medio millon de berlineses volcados a las calles para expresar su rechazo a la politica belica, de rearme y de incremento del arsenal atomico.
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